El mito de que la ansiedad te paraliza
Solemos imaginar a la persona con ansiedad como alguien que no puede salir de la cama o que tiembla en un rincón. Pero hay otra cara de la moneda: la ansiedad de alto funcionamiento.
¿Te suena esto?
- Tu agenda está perfectamente organizada (y si no lo está, entras en pánico).
- Llegas obsesivamente puntual a todo.
- Te cuesta horrores relajarte sin sentir que estás "perdiendo el tiempo".
- La gente te admira por "llegar a todo", pero tú sientes que en cualquier momento se te caerá el castillo de naipes.
"Mi ansiedad no me impide trabajar. Al contrario, es el motor que me hace trabajar sin parar... hasta que exploto."
El coste del perfeccionismo
La ansiedad funcional te empuja hacia el éxito visible, pero cobra un precio invisible: tu paz mental. Usas el miedo al fracaso como combustible. Y es un combustible muy contaminante.
Tres pasos para desacelerar (sin colapsar)
- Redefine "productividad": El descanso no es un premio por trabajar, es una necesidad fisiológica.
- Practica el "suficientemente bueno": Intenta entregar algo al 80% de perfección y observa que el mundo no se acaba.
- Nombra tu miedo: ¿Qué temes que pase si paras? ¿Que te dejen de querer? ¿Que te despidan?
Si sientes que vives corriendo una maratón invisible, nuestra guía sobre la Ansiedad te ayudará a entender por qué tu cerebro cree que está en peligro constante.
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