Nadie te prepara para la vida después de perder a alguien

La ausencia que pesa
Hay un antes y un después. Y el después es un territorio sin mapa.
Puede que hayan pasado semanas o años. Da igual. Hay días que parece que lo has aceptado, y otros en que ves su taza favorita y te quedas sin aire.
Lo que nadie entiende del duelo
El duelo no es un proceso lineal con cinco fases limpias. Es un laberinto donde:
- Puedes reír y llorar en el mismo día (y sentirte culpable por reír)
- Los aniversarios duelen (incluso los que no esperas: "Hoy habría cumplido 65")
- La gente deja de preguntar (pero tú sigues recordando)
- Te sientes solo (incluso rodeado de gente que "te entiende")
"No quiero superarlo. Quiero aprender a vivir con ello."
Las pérdidas que no se ven
No solo se llora la muerte. También se llora:
- La persona que era antes de enfermarse
- La relación que podríais haber tenido
- El futuro que imaginabas
- La versión de ti que murió con esa persona
Qué puedes hacer (sin prisa)
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Permítete sentir lo que sientas: No hay emociones correctas en el duelo.
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No te pongas plazos: "Ya debería haberlo superado" es una mentira.
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Busca tu ritual: Puede ser visitar un lugar, escribir una carta, encender una vela. Algo que te conecte sin destruirte.
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Acepta los días malos: Vendrán. No significa que retrocedas.
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Habla de la persona: Nombrarla no hace más daño. A menudo, alivia.
Si hoy es un día difícil, quizá te ayude tomarte dos minutos para hacer un chequeo emocional. A veces solo necesitamos nombrar lo que sentimos para que pese un poco menos.
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