La mentira de la pereza
Te sientas a hacer esa presentación importante y de repente sientes una urgencia vital de limpiar los azulejos del baño. Te dices: "Soy un desastre, no tengo disciplina". Pero la ciencia dice otra cosa.
Evitación del dolor
No evitas la tarea. Evitas la emoción negativa que la tarea te provoca:
- Miedo a no hacerlo perfecto.
- Miedo a que sea difícil.
- Aburrimiento.
- Ansiedad. Tu cerebro quiere protegerte de ese "dolor" inmediato y te manda a hacer algo gratificante (scroll en Instagram). Es un mecanismo de defensa, no de vagancia.
Cómo hackear a tu cerebro
- Perdónate: Los estudios muestran que las personas que se perdonan por haber procrastinado ayer, procrastinan menos hoy. La culpa solo añade más estrés (más dolor) y empeora el ciclo.
- Solo 5 minutos: "Voy a abrir el documento y escribir el título. Solo eso". A menudo, lo difícil es el umbral de entrada. Una vez dentro, el miedo baja.
- Hazlo mal: Date permiso para hacer una "mierda de borrador". El perfeccionismo es el padre de la procrastinación. Escribir mal es mejor que no escribir.
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