Por qué el silencio de la noche amplifica la ansiedad
Durante el día, las tareas, conversaciones y estímulos externos actúan como anclas atencionales que mantienen tu mente ocupada. Al llegar la noche, esos distractores desaparecen. El cerebro, que ha estado gestionando tensión acumulada a lo largo del día, queda sin válvula de escape y redirige esa activación hacia el interior: preocupaciones, reproches o anticipaciones del día siguiente.