Algunas dificultades sexuales pueden estar relacionadas con factores psicológicos, relacionales, físicos, farmacológicos o con una combinación de ellos. Si existe dolor, aparecen cambios físicos nuevos o persistentes, o tienes dudas sobre su origen, puede ser recomendable consultarlo también con un profesional sanitario. Si hay miedo, coerción, amenazas, represalias o actividad sexual no consentida, prioriza una ruta de seguridad: el 016 atiende violencia contra las mujeres dentro de su ámbito oficial, el 024 atiende ideación o conducta suicida y a sus allegados, y ante peligro inmediato debes llamar al 112.
La sexología clínica en Mentiva es un espacio de conversación psicológica para comprender cómo estás viviendo tu sexualidad, tu deseo, la intimidad o una dificultad que te genera malestar, presión o interferencia. La sexualidad y el deseo pueden vivirse de formas muy diferentes: no existe una frecuencia universal que determine por sí sola si hay un problema. Si algo interfiere con la sexualidad que quieres vivir, puede ser útil hablarlo con un profesional, sin presiones ni juicios. Si todavía estás valorando si te puede ayudar, puedes leer cuándo tiene sentido consultar con un sexólogo.
Quizá te sientas identificado si estás viviendo alguna de estas situaciones en tu día a día:
La intimidad te genera malestar, presión, vergüenza o dudas que quieres comprender.
Notas un cambio en tu deseo o en cómo vives la sexualidad y no sabes qué significa para ti.
Evitas situaciones íntimas por miedo a decepcionar, bloquearte o sentirte observado/a.
Una diferencia de deseo o una dificultad sexual está afectando a tu bienestar o a la relación.
Quieres hablar de lo que ocurre sin asumir de antemano que sea un diagnóstico o una causa única.
Es muy habitual que antes de dar el paso aparezca un diálogo interno silencioso que genera mucha soledad:
Si alguna vez has pensado algo parecido, no estás solo. Muchas personas llegan a consulta con estos mismos pensamientos.
«Soy la única persona a la que le pasa esto».
«Mi pareja acabará cansándose y alejándose de mí».
«Ya no volveré a disfrutar de la intimidad como antes».
«Algo está roto o funciona mal en mí».
«Me da demasiada vergüenza contarlo en voz alta ante alguien».
El primer paso puede ser escribirnos por WhatsApp, sin compromiso, para resolver dudas iniciales. Puedes empezar la conversación sin tener claro qué te ocurre ni cuál debería ser tu objetivo; después, el profesional te explicará el encuadre y los límites de confidencialidad aplicables a tu proceso.
La sexualidad y el deseo pueden vivirse de formas muy diferentes. No existe una frecuencia universal que determine por sí sola si hay un problema. Una diferencia de deseo, una orientación sexual o una identidad de género no son patologías ni algo que deba corregirse. Si algo te genera malestar, presión o interfiere con la sexualidad que quieres vivir, puede ser útil hablarlo con un profesional.
La presión por rendir, el miedo a decepcionar, comprobar constantemente cómo respondes o evitar la intimidad pueden generar malestar. Estos patrones no permiten establecer un diagnóstico desde una página: la conversación puede ayudarte a explorar qué quieres cambiar y qué quieres conservar, sin obligación de cumplir expectativas ajenas.
Las diferencias de deseo, la intimidad o una dificultad sexual pueden afectar a la relación de distintas maneras. Cuando hay dolor, cambios físicos o dudas sobre el origen de un síntoma, conviene consultar también con el profesional sanitario adecuado.
La primera conversación sirve para entender qué ocurre y valorar opciones contigo. En algunos procesos se puede trabajar gradualmente con situaciones que generan miedo, acordando el ritmo y los objetivos con el profesional; no se trata de forzarte ni de darte un protocolo para hacer por tu cuenta.
La terapia online puede ser una vía de acceso para algunas personas, especialmente si desplazarse forma parte de la dificultad. En una orientación se puede valorar si encaja, teniendo en cuenta la privacidad y seguridad del entorno, o si conviene otro apoyo o formato.
El miedo a la reacción de la otra persona, el control, las amenazas, la violencia o las represalias no deben tratarse como un simple problema de comunicación. Si tienes dudas sobre si puedes hablar con libertad y seguridad en un espacio conjunto, busca primero apoyo individual, seguridad y un recurso profesional apropiado. Ante peligro inmediato, llama al 112.
En Mentiva las sesiones de Sexología son sesiones de psicoterapia online por videollamada y no incluyen exploraciones físicas. Puedes hablar de aquello que te preocupa sin juicios y a tu ritmo. Si tu situación requiere una valoración física, esta debe realizarse por separado con el profesional sanitario correspondiente.
Puedes empezar de forma individual. Según la situación y los objetivos que definas, el profesional puede valorar contigo si tiene sentido incorporar a tu pareja; una dificultad sexual no implica automáticamente un problema de pareja.
Entender lo que te ocurre sin alarmas ni diagnósticos precipitados es el primer paso para desactivar la presión.
La preocupación por decepcionar o por cómo responde el cuerpo puede hacer que la intimidad se viva con más tensión o evitación.
La presión, la anticipación y la comprobación constante pueden ser parte de lo que quieras explorar; no permiten establecer un diagnóstico desde una página.
La conversación puede ayudarte a identificar qué quieres cambiar y qué quieres conservar, sin obligación de cumplir expectativas ajenas.
Compararte con expectativas externas o silenciar lo que necesitas puede aumentar la presión y la distancia.
El deseo puede variar según la persona, el momento, el contexto, la relación y otros factores; no hay una causa única ni una frecuencia universal.
Puedes explorar tus objetivos y límites para tomar decisiones sobre tu sexualidad con mayor libertad, sin convertir una diferencia en un defecto.
El dolor merece ser tomado en serio y no tienes que continuar una actividad que duele.
Algunas dificultades sexuales pueden estar relacionadas con factores psicológicos, relacionales, físicos, farmacológicos o con una combinación de ellos.
Si existe dolor, aparecen cambios físicos nuevos o persistentes, o tienes dudas sobre su origen, puede ser recomendable consultarlo también con un profesional sanitario.
La conversación online permite abordar lo que te preocupa con respeto y a tu ritmo.
Nuestros psicólogos sanitarios te acompañan con naturalidad, empatía y respeto.
Terapia psicológica hablada basada en evidencia científica y humana.
Puedes iniciar tu proceso a solas o en pareja, según lo que necesites.
45 € por sesión durante los primeros 4 meses, sin bonos obligatorios ni permanencia. Una hora completa de sesión clínica. Libertad absoluta para pausar, espaciar o concluir la terapia cuando lo necesites. Las dos primeras sesiones con cada profesional se gestionan por Mentiva; desde la tercera, el pago y la factura son directos con el profesional. Primera consulta orientativa sin coste por WhatsApp.
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